Si en el post anterior os contaba que estaba super feliz (y sigo estándolo) hay una cosa que me está quitando un pelíiiiin esa felicidad plena y absoluta... No paro de coger peso!!!!!
Yo he sido y de hecho soy una persona muy delgada, pero muy delgada. Mido 1,65 y siempre he pesado unos 49-50 kilitos, eso sí, sin parar de comer como una lima, y sin ningún problema ni miramiento con la comida, es decir, daba igual si me acababa de comer un donut pa merendar que al rato me comía un bol de palomitas, tal cual os cuento...
Empecé mi embarazo, y teniendo en cuenta que al principio no tenía mucha hambre porque no me sentaba muy bien la comida, pasaron los tres primeros meses de embarazo y únicamente me había engordado medio kilo! Incluso me procupé un poco, aunque me dijeron que todo estaba bien, pero pensé que tenía que comer un poco más no fuera a ser que mi niño pasara hambre... Así que desayunaba doble, merendaba doble y hacía más comidas de las habituales. Cuando fui esta última vez al médico, resulta que me había engordado tres kilazos!!! tres kilazos en un mes!!! Así que la señora ginecóloga me dijo muy amablemente que dejara los bollos!!! jajajajajaja Que el peso global del embarazo no era mucho pero lo que no podía ser es que cada mes me engordara tres kilos!!! Mi marido encantado de la vida, porque según él, ahora iba a saber lo que era tener que controlarme un poquito el peso y lo que costaba (que cruel, pero es que el pobre muchas veces se tenía que ir a otra habitación para no ver lo que comía...). Total, que pensé: "Bueno, se me habrá ido un poco la mano, pero bueno, na..."
Pero cual ha sido mi sorpresa cuando dos semanas más tarde me he vuelto a pesar en la farmacia y me he vuelto a engordar casi tres kilos más!!! dios!! pero esto que es???!!!! espero que la báscula de la farmacia pese de más porque sino, no se que voy a hacer... Bueno, para empezar tendré que dejar de desayunar bocadillo y donut... que duuuuuuroooo!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario